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Title: Teatro chicano
Other Titles: REencuentro. Analysis of university problems; No 37 (2003): No. 37, Educación y cultura chicana; 54-63
Reencuentro. Análisis de problemas universitarios; Núm. 37 (2003): No. 37, Educación y cultura chicana; 54-63
REencuentro. Analyse des problèmes universitaires; No 37 (2003): No. 37, Educación y cultura chicana; 54-63
Authors: Urbina Orduña, Leticia
Issue Date: 22-Nov-2006
Publisher: División de Ciencias Sociales y Humanidades de la Universidad Autónoma Metropolitana unidad Xochimilco
Description: Chicano theater is virtually unknown in Mexico. In contrast to the U.S., where it ushered in a new era (although limited to a short period and specific sectors), here in Mexico it has remained a secret except to independent theater buffs, in spite of the fact that both Chicano and Mexican theater companies have performed Chicano plays all around the country. This manifestation of what has been called the "Wandering Mexican"—those whose racial and ethnic roots lie south of the Rio Grande, though themselves U.S.-born—is the only art that put political motives above esthetic ones from its very beginning. In fact, Chicano theater is not politicized art but rather a mode of performance created to serve the political ends of the Chicano movement of the 1960s. It was not actually invented by the exemplary playwright Luis Valdez, actor, director and creator of the best known company of the Chicano theater movement, El Teatro Campesino. Valdez does, however, fully deserve the credit for reclaiming the theatrical tradition of his Mexican and Spanish forebears and integrating it into 1960s avant-garde theater forms.
En México el teatro chicano es prácticamente desconocido. Mientras en Estados Unidos logró hacer época aunque fuera por pocos años, y sólo entre ciertos sectores, aquí es un secreto conocido únicamente por una parte de los iniciados en el arte teatral independiente, a pesar de que sus obras han sido representadas en distintas partes de la República Mexicana por las compañías teatrales pertenecientes a ese movimiento y por grupos de artistas mexicanos. Esta manifestación de lo que he dado en llamar el “México errante” —formado por quienes teniendo raíces étnicas y culturales al sur del río Bravo nacieron en Estados Unidos— es la única de las artes que tuvo desde el principio objetivos políticos, por encima de los estéticos. De hecho, no se trata de un arte que se politizó, sino de una manifestación escénica creada para servir a los fines políticos del movimiento chicano en los años sesenta. Sin embargo, no se trata de un invento de Luis Valdez, el paradigmático dramaturgo, actor, director y creador de El Teatro Campesino, la compañía más famosa del movimiento escénico chicano. Sin restarle méritos, Valdez tuvo, en todo caso, la genialidad de retomar todo lo que sus antecesores mexicanos y españoles habían realizado, e incorporar a ello las formas más vanguardistas de la escena teatral mundial en la década de los sesenta.
URI: https://reencuentro.xoc.uam.mx/index.php/reencuentro/article/view/454
ISSN: 2448-6647
Other Identifiers: https://repositorio.xoc.uam.mx/jspui/handle/123456789/17884
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